Fútbol: deporte donde no hay pactos

Fútbol dejó en jaque la seguridad de Cali

No se trata de si el arbitraje fue bueno o malo; de jugar a puerta cerrada, de dejar entrar a una sola barra al estadio, de los pactos entre los barristas. Se trata de la estabilidad y seguridad de una ciudad con más de 2 millones de habitantes que está en modo pánico cada que hay partido de fútbol en Cali.

Fútbol: deporte donde no hay pactos
Una batalla campal en la Avenida Roosvelt entre hinchas del Cali y el América. Fotos redes sociales

Los ciudadanos están encerrados porque las opciones que permitan ponerle fin a quienes vestidos de hinchas causan caos, delincuencia y violencia están agotadas.

Las llamadas barras bravas tienen en su núcleo “salvajes”, “bandidos” “desadaptados”, palabras con las que los ciudadanos describen cada una de las acciones de quienes visten las camisetas de sus equipos y pasan por encima de todos los que tengan en su entorno como sucedió en el clásico de Cali – América.

La batalla que se vivió este 24 de mayo en el estadio Pascual Guerrero es la “cereza que le faltaba al pastel”.  Hay que recordar que el pasado 26 de abril circuló un boletín del Barón Rojo en donde los barristas dejaban en claro que no se hacían responsables por la suerte que pudieran correr los seguidores de Nacional.

Clásico de horror

Los acuerdos entre los líderes de las barras, la Policía y la Alcaldía de Cali dejan claro que no existen. El alcalde de Cali afirma que confió en que los MIL policías podrían controlar la situación, en que los directivos de los Clubes deportivos aportarían a vivir una jornada pacífica y en que los líderes de las barras cumplirían su palabra.

Queda claro que los líderes no tienen injerencia en el actuar de sus barristas y que en sus núcleos tienen un buen porcentaje de mal llamados hinchas. Que en nombre de los clubes deportivos están causando daño.

Fútbol: deporte donde no hay pactos
El estadio Pascual Guerrero al termino del partido, barristas invadieron la cancha. El pánico se apoderó del sector.

 

En las barras del Cali y el América hay niños – según los define la Constitución Nacional- que están en el rango de los 12 a los 18 años y que actúan como los más veteranos criminales; tiran piedras, roban, ‘chuzan’, se drogan. pero están bien instruidos porque tienen claro que no pueden ser judicializados. En últimas saben que están libres de pecado.

También hay mayores. Son hombres y mujeres, que aseguran que por la “camiseta la vida”, esa a la que no le dan valor.

El fútbol le quedó grande a Cali

¿Quién les pone freno a las barras bravas? ¿Qué acciones tomará la administración de Cali para que la situación no se repita? Son dos de las preguntas que hoy se hacen los caleños.

Las sanciones que se tomen deberán ser ejemplares y en ellas tendrán que entrar en cintura los equipaos deportivos y desde luego la Dimayor.

Está claro que la Administración municipal deberá cambiar las políticas adelantadas con los representantes de las barras, que han roto su palabra y los acuerdos de convivencia.

La Ley 1445 regula el deporte, en ella están inmersas la convivencia y seguridad que se debe de ofrecer, sentir y vivir en los estadios colombianos.

Fútbol: deporte donde no hay pactos
Nicolás Orejuela, presidente de Metrocali, también se pronunció por los actos vándalicos. Su comentario en una de las redes sociales.

Aunque en ella está latente el castigo que deberían recibir hinchas violentos y los clubes que se hacen responsables de sus seguidores, la legislación no se está aplicando. Llegó el momento de tener posturas fuertes y de hacerlas cumplir.

A esto se suma que hay una Comisión Nacional de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol, que está solamente en el papel.

Tiempo de pedirle a Coldeportes, Federación de Fútbol, Dimayor, y a Juan Fernando Cristo, ministro de Interior y Justicia; a Yaneth Giha Tovar, ministra de Educación; a Mariana Garcés, ministra Cultura, posturas y acciones concretas.

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Fútbol: deporte donde no hay pactos
Los buses del MIO otra vez fueron dañados por los mal llamados hinchas.

Y desde luego, pedirle al Deportivo Cali y el Club deportivo América que sean responsables por las acciones y los daños que causan sus seguidores, que vestidos con los colores de sus instituciones alteran la estabilidad de un sector como el barrio San Fernando; de los bienes de la ciudad como los buses del MIO, entre otras acciones que desestabilizan la ciudad.  

Al brigadier general Hugo Casas, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, y sus hombres también se les debe pedir resultados. El dispositivo de los mil hombres no fue eficiente y las respuestas ante los medios de comunicación entregadas el 24 y 25 de mayo parecen un mal chiste.

El tema fútbol en Cali requiere acciones urgentes. Las barras deben de responder por sus acciones, llegó el momento de quitar privilegios. Existe la Ley y esta debe dejar de estar en el papel…Llegó el momento de aplicarla, y de la mano de ella deberán llegar sanciones para los clubes deportivos que vayan más allá de juegos a puerta cerrada. Que se quiten puntos, que los clubes deportivos y la Dimayor saquen de sus recursos para garantizar la seguridad de los escenarios deportivos y sus entornos; de los asistentes a los partidos, porque el vandalismo no puede seguir siendo justificado.

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