Olla comunitaria, un cuento social en la Comuna 20

Olla comunitaria, un cuento social en la Comuna 20Foto:Proyecto Tierra Blanca

Cuando Juan Carlos Chambo llega a Tierra Blanca, uno de los puntos más altos de la Comuna 20, los rostros infantiles se iluminan.

A los talleres, juegos y dinámicas se han sumado también las ollas comunitarias, en tiempo de cuarentena.  

Los niños y la cuarentena

Juan Carlos, que desde hace más de 11 años inició el programa social con los niños de Tierra Blanca manifestó que le preocupaba la suerte que corrían los niños en tiempo de pandemia.  

“Con esta pandemia sin saber cómo estaban los niños, sin tener mucha comunicación con ellos o sus papás; sin saber si tenían comida y deseando que no fueran víctimas de la violencia intrafamiliar que la pandemia y el encierro han generado, pensé en la olla comunitaria”. 

Los martes y los domingos se convierten en espacios de encuentro, en momentos para compartir alrededor de un almuerzo o un refrigerio.  

En marzo, cuando inició la cuarentena, vecinos del sector  donaron para la primera olla comunitaria.

Luego tocaron las puertas de la administración municipal, de ellos recibieron dos mercados que optimizaron y les permitió ofrecer “cinco ollas comunitarias y seis días de refrigerio”.  

Cuidado del medio ambiente

Están completando las 17 ollas comunitarias en las que han cocinado sopas,  lentejas, frijoles entre otros platos que comparten a más de 100 niños de Tierra Blanca.      

Algunas veces sirven en desechables, pero la mayoría de las oportunidades piden a los pequeños que lleven sus utensilios, “con ello optimizamos recursos y contribuimos al cuidado del medio ambiente”, explicó el director del proyecto. 

Aunque Juan Carlos llega con su mascarilla y cumple con todos los protocolos de bioseguridad, confiesa que es difícil que los pequeños los usen o quieran jugar.  

Con las ollas se ha reencontrado con los niños que participan del proyecto, pero también con otros pequeños que al ver la comida se unen  a las dinámicas.  

“Estamos llevándoles  mándalas, talleres, para que tengan actividades para hacer en casa y ocupen su tiempo”, explicó Chambo.  

Hoy están sirviendo almuerzos y refrigerios para un promedio de 80 niños.  

Sumatoria de voluntades 

Cuenta Juan Carlos Chambo que las puertas del proyecto están abiertas, que hay personas que se suman con su voluntariado al proceso comunitario.  

“Por ejemplo Alexander Bedoya quiso subir a conocer personalmente a los niños, también corroboró que en realidad se desarrollara este proceso sin presupuesto, sin sede propia y sin una personería jurídica”, expresó.

Olla comunitaria, un cuento social en la Comuna 20
Foto:Proyecto Tierra Blanca

Como Alexander, otras personas que conocen el proceso  se suman con donaciones que permiten brindar alegría a los 40 niños que hacen parte del proyecto y un número similar, que por cuarentena está asistiendo. 

“En estas ollas comunitarias hemos atendido hasta 120 personas a la hora del almuerzo”. 

Asimismo afirmó que este proyecto tiene varios amigos que están dispuestos a colaborar. John César Giraldo, administrador del supermercado Mercatoño, y comerciantes del barrio El Cortijo, han brindado su apoyo para una olla comunitaria.  

“También las mujeres y hombres de la comunidad han participado y apoyado en la consecución de ollas e instrumentos de cocina y en la preparación de los alimentos”, expresó.  

Se han organizado de tal manera que tiene coordinación de cocina, en donde no faltan platos como el sancocho con arroz y las presas con guiso; la frijolada, sopa de cuchuco, sopa de lentejas con arroz, sopa de pastas  y meriendas con picadas que llevan papa y bofe; café con leche y tostados; arroz con leche  

A los niños de Tierra Blanca también se han sumado los del sector La Sexta y la Playboy.  

Expresó Juan Carlos Chambo que el promedio de comensales es de 80 personas que llevan sus ollas y comparten con sus familias las raciones que reciben. 

Para finalizar agregó que las ollas comunitarias unen, hacen que las personas colaboren.  

“Una de las ollas fue preparada por los jóvenes que conforman el parche del kiosko, ellos buscaron las ollas, montaron tres fogones y prepararon alimentos una sopa de pollo para 67 familias”. 

También descubrieron talentos en la comunidad como el de Deicy Almedra, que en una tarde de merienda horneó 220 pandebonos que fueron entregados a 96 familias.

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Cada una de las ollas comunitarias, de las meriendas en tiempos de cuarentena han nutrido un cuento social en la loma y permitido sentir la unión y la solidaridad que ha estado latente durante 11 años en el proyecto Tierra Blanca.