Gabo y sus mariposas amarillas

Gabo y sus mariposas amarillas

Gabo, Gabriel García Márquez, falleció en México

Su nombre de pila Gabriel García Márquez, (video) pero todos –aunque nunca hubiesen cruzado palabra con él- cariñosamente le llamaban Gabo.

Nació en Aracataca, un pueblo pequeño y de calles empolvadas en el norte de Colombia, en el departamento de Magdalena. Fue criado por sus abuelos en quienes encontró la inspiración por la literatura y el empuje para convertirse en el padre el realismo mágico.

Gabo y sus mariposas amarillas

Desde muy joven mostró sus cualidades como escritor, por eso cuando estaba estudiando bachillerato se ganó una beca para estudiar en Bogotá, en donde siguió rodeado de inspiradores para que no parara de escribir.

Su primera novela fue La hojarasca, pero existen poemas y sonetos que empezó a descubrir desde que tenía 10 años de edad.

Estudio derecho en la Universidad Nacional, pero no se alejó de las letras que le apasionaban, por esos sus primeros poemas aparecen en El Espectador a finales de los 40.

Después del Bogotazo Gabo regresa al norte de Colombia, esta vez se ubica en Cartagena, donde quiso continuar con sus estudios en Derecho, pero realmente su pasión por la escritura lo lleva a escribir en El Universal, primero como columnista y luego como periodista.

En su paso de columnista y reportero se recuerdan los días de El Heraldo. En El Espectador impone un estilo y se convierte en el primer crítico de cine.

Siempre fue inquieto, por eso antes de ganar el Nobel de Literatura (video) recibió un sinnúmero de premios y reconocimientos. Corría 1955 cuando se hizo acreedor al concurso de la Asociación de Escritores y Artistas, y gracias a este premio se publicaría su primera novela, La hojarasca.

Estuvo en Europa como corresponsal de El Espectador, luego se convertiría en director de la agencia de noticias cubana Prensa Latina. Estados Unidos fue otro de sus destinos, pero México se convertiría en su segunda casa.

100 años de Soledad’, ‘El coronel no tiene quién le escriba’, ‘Los funerales de la mamá grande’, ‘El otoño del patriarca’, ‘Relato de un náufrago’, ‘Doce cuentos peregrinos’, ‘La mala hora’, ‘El amor en los tiempos de cólera’, ‘Memoria de mis putas tristes’, entre otros títulos hacen parte del legado literario que deja el nobel colombiano

Su pluma también llegó al teatro con el monólogo Diatriba de amor contra un hombre sentado; los cuentos recopilados en La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada, también han sido inspiración para obras teatrales. El cine que fue otra pasión también da cuenta de ello con ‘El gallo rojo’. Un proyecto que trabajó en unión con Carlos Fuentes.

Su obra cumbre requirió 18 meses de escritura, ocho horas religiosamente dedicadas a su construcción. En ella contaría la historia de la familia Buendía en sus diferentes generaciones. Hoy se encuentra escrita en más de 40 idiomas y es tema obligado para grandes y chicos que deseen conocer una novela bien escrita y sobre el realismo mágico de América Latina.

El mundo entero conoce su literatura en 1982 cuando recibe el Premio Nobel de Literatura, vestido con su liqui liqui paralizó a los asistentes a la Academia Sueca con sus ‘Cien años de soledad’.

Fue un hombre controvertido, de posturas que generaron odios y amores, pero siempre un enamorado de las letras y de la cultura. Podría decirse que en el 2002 comenzó a presagiar su sino y por eso escribió ‘Vivir para contarla’ que se convirtió en el primer volumen de sus memorias.

Hace 18 años creó la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, en ella cientos de jóvenes periodistas han encontrado un camino y Gabo esa razón de ser.

Jaime Abello Banfi, Director General de la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano desde México escribe “Nuestro querido Gabriel García Márquez se ha ido físicamente, pero permanecerá vivo entre nosotros a través de sus ideas, sus textos, su memoria en millones de personas que lo amamos en todo el mundo y el legado representado en el trabajo de sus fundaciones y escuelas de periodismo y cine. En su fundación en Cartagena, la FNPI, nos sentimos orgullosos de haber disfrutado la guía, acompañamiento y amistad del Gabo periodista y educador, comprometido a fondo con el periodismo como una pasión de toda la vida y como una forma de ejercer ciudadanía activa.

Gabo vivió una vida plena e incomparable. Lo recordaremos como un creador genial, un ser humano lleno de sabiduría, humor y ternura, un trabajador incansable, que supo mostrarnos que la mejor manera de aprovechar un trayecto vital es siguiendo la vocación personal, con la terquedad y disciplina que dan cimiento al talento y la pasión.

Gabo nos deja su fuerza. Asumimos con seriedad y entusiasmo, de la mano de nuestros maestros y aliados, la responsabilidad de que cada día más periodistas de Iberoamérica puedan conocer sus ideas, estudiarlas, aplicarlas e incluso cuestionarlas, pero siempre con la convicción de que este es un oficio de carpinteros, que se aprende y se perfecciona con la práctica, escuchando a la gente y despertando los sentidos para ver lo que nadie más ve, para que las sociedades se informen mejor.

Gracias, Gabo. Gracias, maestro de maestros. Cumpliremos tu mandato; seguiremos adelante con tus talleres, tu Premio, trabajando de muchas formas por una nueva y creativa época para el mejor oficio del mundo”

 

About the Author

Bethsabe Castro
Comunicadora social - periodista Apasionada por las historias que inspiran. Generador de contenidos que contribuyen a la transformación y a la paz. Asesora en comunicación organizacional

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