Misioneros de Yarumal y su corazón de servicio

Misionero colombiano trabaja por los más necesitados en África

Jorge Iván viste tenis, jeans y camiseta. Lleva una cadena hecha en chaquiras blancas y negras con una cruz, en su mano izquierda tiene una pulsera hecha en el mismo material, pero en colores vistosos y la bandera de Kenia.

Los dos accesorios son un regalo de la comunidad samburu. Él es un misionero de Yarumal.

“Blanco y negro porque son los colores que identifican a los hombres viejos, a los adultos. La de la mano significa que soy su hermano” dice el padre Jorge Iván Fernández.

Misioneros de Yarumal y su corazón de servicio El padre Jorge Iván Fernández, pertenece a los misioneros de Yarumal, esta imagen es en Barsoloi.[/caption]

Su pasión por el servicio empezó desde su hogar, nació en una familia en donde son 14 hijos, de los cuales hay dos sacerdotes y una religiosa. Jorge Iván es el séptimo.

Estudió filosofía y teología, se ordenó como sacerdote en 1988. En 1989 salió de su tierra, Yarumal, Antioquia hacia Buenaventura, un lugar en donde compartió su fe hasta 1994, y al que regresa siempre que visita Colombia. “Fui y da mucha tristeza ver como se están llevando por pedazos por ejemplo el estadio Marino Klinger. En Buenaventura hay mucho por hacer. Aunque también por partes se ve desarrollo, como el boulevar”, anota el misionero.

África, un desafío

Los Misioneros de Yarumal trabajan por la propagación de la fe en Colombia o donde los necesiten, por eso al escuchar que en Kenia, un lugar a kilómetros de distancia, pobre y muy apartado necesitaban misioneros no dudo en decir que sí. Ya su hermano mayor también había prestado servicio en ese país.

“Acepté la invitación, me motivó ir a ayudar y también saber que en Kenia existen unos de los atletas más famosos del mundo y yo he sido un atleta desde 1979, época en la que entrenaba en forma y representaba a mi departamento y a Colombia” dice el padre Jorge Iván.

Su historia no es única, con él hay otros misioneros de Chile, Ecuador, Colombia y de África. “Hoy somos más de 20 misioneros colombianos en Kenia, todos hemos vivido un proceso”.

Afirma el padre Jorge Iván que iniciar misión en un país con diferente idioma, cultura y costumbres no fue fácil, pero “después de los dolorosos llegan los gozosos.

Uno deja la familia, las costumbres, deja de hablar la lengua, es como volver a ser niño, porque justamente son ellos nuestros maestros. Dejar que otros se rían de uno, aprender a vivir en un ambiente tan seco con comidas tan diferentes es difícil pero allá uno encuentra hermanos, mamás, papás, gente que lo acoge y todo es muy distinto. En Kenia he sido muy feliz”.

Pruebas de fe

Después de varios años en África fue llamado a prestar misión en Nueva York, del 2001 al 2009 estuvo en Estados Unidos haciendo una labor de animación misionera, compartiendo con comunidades diferentes en un sector del Bronx, en donde la mayoría de sus habitantes son inmigrantes latinos.

Su pasión por servir y también por el deporte lo ha acompañado en las buenas y en las malas. Hace más de una década fue víctima de un ataque por varios jóvenes que lo golpearon mientras él se entrenaba. La paliza le ocasionó varios días en cuidados intensivos y meses de recuperación por las fracturas en rostro, costillas y la perforación de uno de sus pulmones.

Gracias a los médicos, el poder de la oración y su buen estado físico está contando la historia.

A finales del 2009 recibió nuevamente el llamado para servir en Kenia, “yo hablo su lengua y desde inicios del 2010 volvía a África”.

Vocación de servicio

Servir a otros, llevar una palabra de aliento, enseñar a pescar, son algunas de las reflexiones que salen del misionero de Yarumal, Jorge Iván Fernández.

Su conversación está llena de historias, de anécdotas, cada una de ellas permiten entender que así como en Colombia hay tantas necesidades, en el África hay un pueblo que también necesita de los buenos seres humanos.

“La fe es muy diferente a lo que piensan los políticos. Nosotros también damos desde nuestra pobreza, es importante ir a beber en otros pozos, saber que Dios está presente en otras culturas entonces emprendemos el viaje y vamos a compartir la buena noticia de Jesús, porque las otras personas que nunca han oído hablar de Jesucristo tienen derecho a conocer esa buena noticia”.

Actitud, es la clave del secreto para ser feliz en África, Colombia o Nueva York, “en todos los lugares en donde he estado me he encontrado con gente maravillosa, muy linda. Siempre digo que aún en el desierto se pueden cultivar flores”.

Mundo real

Habla masai, samburo, swajili (lengua nacional en Kenia) e inglés, aspecto que le ha permitido ganarse el respeto y el cariño de la comunidad. “Nos tocó aprender a hablar la lengua local, en un principio los misioneros sólo hablaban inglés o swajili, es decir que los que estaban a lado de los misioneros, eran solo unos poquitos que podían ir a la escuela, había mucha gente marginada y olvidada en ese lugar”.

Aprender su lengua se convirtió en una prioridad, “es como el arma secreta que uno tiene para penetrar en el corazón de las culturas. Los samburus dicen: el que no habla nuestra lengua es nuestro enemigo, el que habla nuestra lengua es hermano”

Admira lo que está haciendo el Papa Francisco, es categórico en decir que “vivimos en un mundo real, en Kenia hay gente enferma, entonces hacemos brigadas de salud; tenemos una clínica móvil y salimos a atender a la gente muchas veces a la sombra del árbol.

Contamos con un pequeño dispensario, nos toca hacer muchas de las cosas que el gobierno no hace.

Cuando hay una emergencia nos toca transportar gente al hospital, a veces se nos han muerto niños en el carro, pero también han nacido. Hacemos lo que podemos”, expresa el padre Fernández.

En materia de educación no solo enseñan, han fundado ocho escuelitas para los niños y niñas pastoras. “Ellos trabajan de lunes a domingo cuidando los animales.

Cuando terminan su labor –entre semana- van todas las noches 6.30 a 9:30 pm a estudiar con tal entusiasmo que uno muchas veces dice: Dios mío, si esos niños que todo lo tienen, tuvieran algo de la actitud de los niños africanos el mundo sería muy distinto”.

El misionero de Yarumal hace el comentario porque ha visto a muchos padres que “tienen que batallar para que los chicos madruguen, vayan a la escuela”.

La tribu con la que conviven los misioneros de Yarumal es semi nómada, tiene como base de alimentación la leche, la sangre, el té y harina de maíz.

“Los jóvenes no comen pollo, porque es un pájaro; el pescado es una culebra. Solo comen la carne de los rebaños, los jóvenes que ya han salido de África comienzan a aprender otras cosas, como a comer los huevos de gallina” dice el padre Fernández.

Ahora el misionero está en un tiempo de descanso. Sabe que hay todavía mucho trabajo por hacer:

“Los misioneros, sobre todo de Colombia, en medio de tanto sufrimiento que hemos tenido podemos decir como San Pablo “donde abundó el pecado sobreabundo la gracia”

Somos embajadores de la calidad de la gente de Colombia, somos capaces de dar vida, ayudar a salvar vidas, somos testigos de ese amor de Dios. Y por eso en el África nos quiere tanto”

Espera volver a Kenia, seguir con la misión que iniciaron en 1982 cuando llegaron los misioneros Luis Carlos Fernández, Oscar Cadavid, Jaime Ossa y ahora, los más de 20 misioneros que hay hoy en la región.

About the Author

Bethsabe Castro
Comunicadora social - periodista Apasionada por las historias que inspiran. Generador de contenidos que contribuyen a la transformación y a la paz. Asesora en comunicación organizacional

2 Comments on "Misioneros de Yarumal y su corazón de servicio"

  1. Padre un saludo admiro su obra misionero en África DIOS LE BENDIGA , le admiro, Dios nos bendice con las misas en televid gracias, un saludo al padre Carlos Yepes.
    oren por nuestra patria en Venezuela se termine la crisis que tiene
    gracias

  2. Apreciada Bethsabe: Recibe un cordial saludo extensivo para toda tu familia. Muchas gracias por tu excelente escrito sobre lo que hacemos y vivimos los misioneros de Yarumal en otras culturas. Me alegra encontrar personas y periodistas como tu, que son capaces de mirar la realidad de una manera integral.
    Que el buen Dios siga bendiciendo tu labor, para dar a conocer que en esta misión que todos hemos sido llamados a cumplir en nuestra caminada por este mundo, existen siempre personas y situaciones que nos retan a servir mejor y a aprender unos de otros.
    Hasta pronto, con mi gratitud y aprecio,
    P. Jorge Iván Fernández, my

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