Soldado Micolta, censura al humor

soldado micolta

Soldado Micolta causa polémica en la red social, se trata de dignificación a los negros o de censura de humor

Soldado Micolta del humor a la verdadera dignificación

Si la idea de dignificar a la población afrodescendiente o negra en Colombia radica en ‘ganarle’ a un canal de televisión la exclusión de un personaje de humor como el ‘Soldado Micolta’, apague y vámonos.

La historia habla de la esclavitud pero también de la libertad. De los espacios ganados y también de los pocos aprovechados.

Según el Dane en Colombia hay 4.311.757 afrocolombianos que pertenece al 10,62% de la población total del país.

‘No más Soldado Micolta’,  grupo conformado en la red social Facebook, con 729 integrantes (el 0.016% de toda la población negra en Colombia)  acompañados por  una organización que tiene como misión: “Lo urgente: el respeto. Lo importante: la inclusión. Lo ideal: el desarrollo” lleva a una reflexión mucho más allá.

No se trata solamente del humor, si fuera así el Canal Caracol tendría que sacar de su parrilla el programa Sábados Felices, porque en él hay personajes que interpretan a indígenas, comunidad Lgtb, pastusos, boyacenses, caleños, tartamudos, con labio leporino, niños ricos y pobres; borrachos, ancianos, dementes… Pero también tendría que acabar con las novelas en donde los negros o afrocolombianos ocupan papeles como empleadas domésticas o soldados. 

El periódico El País tendría que prescindir de ‘Nieves’ con su sentido del humor fino y directo, que pocos entenderán. Y tantos otros espacios en donde la recreación no es sinónimo de agresión, como algunos hoy lo manifiestan con sus comentarios en las redes sociales.

Oportunismo vs liderazgo

soldado

Soldado Micolta, uno de los personajes de Sábados Felices es retirado del programa por considerar que sus chistes son racistas.

Poblaciones como Buenaventura, en el Valle del Cauca; Timbiquí, en el Cauca;  Satinga, en Nariño; Quibdó, en Choco´ por solo nombrar algunas de las regiones en donde su población necesita de un incluyente que se rasgue las vestiduras y realmente pelee por la dignificación de los más de 4 millones de afrocolombianos que son vulnerados en derechos como la educación, el empleo y la salud.

Quienes hoy se ‘dignifican’  por acabar con un personaje como el ‘Soldado Micolta’ no conocen de la realidad de Timbiquí, población que lleva años pidiendo el respeto de sus tierras, hoy invadidas por el narcotráfico y por la minería ilegal.

Los caños y ríos que desembocan en al mar Pacífico van cargados de la explotación de un pueblo que vive con aguas  contaminadas, tierras socavadas y bosques arrasados.
La pregunta ante tanta atrocidad: ¿dónde están  los incluyentes que defiendan a esta comunidad en la restitución de sus derechos?, seguramente parados frente a un teatro para cancelar una obra de humor del Soldado Micolta.

Seguimos en el plano ligero; Buenaventura, no solo padece con la minería ilegal, con la presencia de actores armados ilegales y con altos índices de corrupción escondidos en su administración pública.

Alcaldes, como Bartolo Valencia Ramos, y tres de sus funcionarios, se suman a larga lista de los que son investigados por presuntas irregularidades en la contratación de la educación.
A Valencia Ramos, y sus funcionarios se les investiga por  la de  defraudación que llega a los $919 millones. ¿Dónde están los que defienden la educación de los afrocolombianos?, seguramente parados frente a un teatro para cancelar una obra de humor.  

Cuántos de los incluyentes están afuera del hospital San Francisco de Asís, en Chocó, para ‘salvarlo’ de la corrupción que no permite que la comunidad afrocolombiana, afrodescendiente o negra pueda tener acceso a un derecho constitucional como la salud. Seguramente están parados frente a un teatro para cancelar una obra de humor donde aparece el personaje del Soldado Micolta.

Dónde están los que realmente dignifican a los negros o afrodescendientes  restituyéndoles el derecho fundamental a la salud, la educación o el trabajo. La capacidad  de dignificación se está quedando en lo ligero, no hay plantones ni movimientos que permitan logros claros y contundentes, que exijan  por ejemplo combatir a los corruptos que dejan a la comunidad afrocolombiana sin  sus derechos fundamentales.

Alguien sabe dónde están los que vestidos de incluyentes  y no de líderes autoritarios libran batallas que realmente dignifican. Cuando consigan terminar con los que hacen contratos amañados que desvían los recursos para que los negros, los afrocolombianos o afrodescendientes tengan derecho al suministro de medicamentos, a educación de calidad, a escuelas reales y no de garaje; a servicios públicos; a sana convivencia realmente se dará un paso importante en el ennoblecimiento de una comunidad que en su totalidad no se ve representada por  acabar con un personaje de ficción, de humor.

En un mundo equitativo, incluyente y sin etiquetas se necesitan más ‘Soldados Micolta’ que en vez de fusiles y corrupción, compartan sonrisas.

About the Author

Bethsabe Castro
Comunicadora social - periodista Apasionada por las historias que inspiran. Generador de contenidos que contribuyen a la transformación y a la paz. Asesora en comunicación organizacional

Be the first to comment on "Soldado Micolta, censura al humor"

Leave a comment

Your email address will not be published.