Violencia de género – mujeres negras, combatidas y criminalizadas

Voz de mujer negra, voz de paz

Especiales CBonlinecali.com

Por: Ximena Serrano Gil

“Las mujeres negras están siendo combatidas como si fueran un enemigo bélico. La razón es que ellas son portadoras de sabiduría, representan la identidad, el liderazgo y la significación de territorio. Su única arma es la palabra”, así describe el Proceso de Comunidades Negras (PCN) los resultados del tercer Informe sobre la situación de las mujeres Afrodescendientes en Colombia.

El estudio que contó con el apoyo de la organización MADRE, de New York, y consolidó el Primer observatorio sobre violencia basadas en género contra mujeres negras ‘Vigía Afro’. El análisis de 112 casos reportados en 21 años de violencia contra las mujeres negras que habitan territorios étnicos ancestrales de Buenaventura, Norte del Cauca, Tumaco, Cartagena y Guajira.

Partiendo de su pasado histórico violento, las mujeres afrocolombiana se ha convertido en agentes estratégicos de resistencia política, cultural, económica y espiritual pues, de acuerdo con Danelly Estupiñán, documentadora y miembro del PCN, las mujeres negras están expuestas a múltiples formas de violencia sistemática étnico-racial, patriarcal, de colonialismo y capitalismo que se manifiestan en falta de oportunidades laborales y educativas que desencadenan en violencia sexual, física, verbal, institucional, política y particularmente armada.

De brujas a criminales

El cuerpo de las negras ha representado su vínculo con la naturaleza, su territorio, cosmogonía y sabiduría que permite la continuidad de su descendencia.

“Las negras somos un elemento más de nuestro territorio, somos las que transmitimos el conocimiento, por eso nos ven como una amenaza y nos combaten y torturan”


testimonio de una habitante violentada de territorio ancestral.

Ellas conciben y agencian la vida en comunidad, por eso sus vidas dependen de las otras vidas, razón por la cual son atacadas para romper los lazos socio-afectivos que mantienen a la comunidad como institución social.

Este trabajo narra en las voces de ellas, el mensaje para desestabilizar el tejido social a través de atemorizar la figura de la mujer.

Cuando las mujeres negras asumen un papel de liderazgo con una postura crítica de defensa de la vida en los territorios, son combatidas y criminalizadas como guerrilleras.

Las investigadoras señalan que en Buenaventura hay un caso particular de femigenocidio etnicoterritorial que tiene como objeto eliminar a las mujeres para desarticular el tejido social de una comunidad.

Políticas que matan

Según el informe, la violencia se da en territorios con intereses económicos, políticos, enclaves mineros, capitalistas, agrícolas y portuarios agenciados por el Estado, bajo modelos de desarrollo no incluyentes. Ejemplo de esto es que Buenaventura con 9 cuentas hídricas no tienen agua potable y el suministro de agua es de 2 horas al día; la construcción de 17 nuevos puertos en esa misma ciudad comprometerá el 80% del territorio urbano habitado y de los 739 títulos mineros otorgados hasta lo que va del 2019, el 90% se encuentran en territorios étnicos.

Por su parte, Danny Ramírez, coordinadora del equipo de trabajo afrodescendiente indicó que asesinar y violar mujeres negras en el territorio tiene un trasfondo de fenómeno multicausal que se convierte en un culturicidio más que en un etnicidio para lesionar a otras mujeres que se salen de las normativas impuestas por los grupos armados presentes en los territorios y buscan establecer el control de territorio geoestratégicos y promover escenarios de impunidad y dominio económico.

Son las políticas económicas y los actores armados los factores que más vulneran los derechos de las mujeres negras y las exponen a violencia sexual, económica, desplazamiento, por lo tanto, el informe sugiere que se implementen metodologías y procesos que generen garantías de transformación de esta cruel realidad.