Conos de panceta, costilla y falafel en Amelia Café

Conos de panceta, costilla y falafel en Amelia Café

¿Quién dijo que para que un restaurante sea exitoso debe tener un menú extenso; que los conos de papel son aliados en el cuidado del ambiente o que para usar hash (palillos chinos) no hay necesidad de pedir comida china o japonesa?

En el barrio San Antonio, en Cali, hay una propuesta de cocina rápida y cocción lenta con la que un Julián Grisales, ingeniero electrónico y Elizabeth Jaramillo, comunicadora y artista audiovisual, demuestran su pasión por la cocina y la buena mesa.

La terraza de Amelia Café es apetecida, en ella los comensales encuentran tres alternativas: Panceta, Falafel, Costilla San Luis. Y cuatro combinaciones entre ellas: Chanchostilla, Costifalafel , Chanchalafel o el Supremo que lleva panceta, costilla y falafel. Los costos de sus platos no superan los 25 mil pesos.

Cocina artesanal

Ellos preparan todo, apoyan a los productores locales y hacen parte de la tendencia mundial de cocina fast casual, en donde priman la creatividad, la calidad, un precio asequible y la premisa rapidez en el servicio.

Julián y Elizabeth crecieron entre recetas y platillos. Y encontraron en Amelia Café una oportunidad para darle rienda a su gusto por la cocina, ser emprendedores y mostrar en cada preparación la mejor versión de todo el equipo humano que hoy trabaja con ellos.

El gusto por la cocina lo aprendieron en casa. «Nosotros somos amantes de la comida, somos unos comelones oficiales. La mamá de Julián era una cocinera, una chef increíble que le enseñó muchísimas cosas y mi papá un gomoso de la cocina», comparte Elizabeth.

El 2016 fue para ellos un año de decisiones, emprendieron un viaje por Estados Unidos, se tomaron un tiempo para repensar qué querían hacer con sus vidas.

En un local de 18 metros cuadrados, propiedad de la familia de Elizabeth, comenzaron a darle fuerza a la idea de tener un emprendimiento. Pensaron que Amelia café iba a ser un sitio de desayunos y brunch, pero en el camino moldearon la idea y se dejaron llevar por las herramientas y conocimientos que tenían desde casa.

Dice Julián, peruano, que su mamá tenía un ahumador «un cilindro peruano, creo que fuimos de los primeros que empezamos a ofrecer pancenta en este cilindro y Eli tenía una olla de cocción lenta, una Crock-Pot como de 30 años y una receta de costillas mundiales que son los que vendemos en el restaurante».

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Composición de experiencias

A la panceta en el cilindro peruano, se sumaron las costillas en cocción lenta y desde luego los falafel que hacen parte de una temporada en la que Elizabeth fue vegetariana se suma la cebolla al estilo peruano y las papitas como las que comieron en San Francisco, Estados Unidos.

«Usamos la cebollita al estilo de salsa criolla peruana, es como un ceviche de pescado pero sin el pescado. Básicamente su proceso de cocción fría le quita el picante, le deja ese sabor a limón que complementa «.

Los que no gustan de la cebolla tienen la alternativa de escoger entre el alioli y la salsa de reducción de las cosillas que es picantosa y va perfecta con los papitas al estilo Amelia café.

Sostenibles

Son conscientes de que la industria de alimentos tiene un gran impacto ambiental, por eso tienen en su adn prácticas que les permitan ser sostenibles.

«En los domicilios utilizamos empaques biodegradables. Los conos donde servimos son de papel, usamos los palitos chinos y para quienes consumen en el establecimiento está la alternativa de los tenedores metálicos no usamos cubiertos desechables. Compramos insumos locales no solo para el apoyo del sector sino para generar menos impacto en transporte y logística», dice Julián.

Para Elizabeth, el uso de los hash o palitos chinos es perfecto «y como dicen los comensales con ellos se pueden comer un buen suchi…charrón».

Esperan que en un futuro, no muy lejano, puedan vender café con diferentes opciones de postres. «En este momento en nuestra carta están los beignets y queremos producir otras alternativas», explican mientras preparan los beignets que son similares a los buñuelos pero van rellenos.

Están ubicados en la carrera 10 # 2-06, San Antonio

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Acerca de Bethsabe Castro 164 Articles
Comunicadora social - periodista Apasionada por las historias que inspiran. Generador de contenidos que contribuyen a la transformación y a la paz. Asesora en comunicación organizacional