Rossa Palma para disfrutar de la buena mesa

Rossa Palma para disfrutar de la buena mesa

Recorrimos el barrio San Antonio y nos encontramos con el restaurante Rossa Palma, ubicado estratégicamente en un hotel boutique del mismo nombre. 

Tras un gran portón de madera descubrimos una propuesta interesante en donde se fusionan sabores del Pacífico, arquitectura y un ambiente sencillamente maravilloso.

Sin ser un restaurante  peruano, está marcada su influencia en diferentes platos de su carta. La diversidad, los ingredientes y las técnicas utilizadas hacen que  las  preparaciones conquisten paladares exigentes.

Marcan diferencia

El lugar tiene varios puntos a su favor.  Entre ellos nombraremos:  su ubicación, el servicio, sus precios y desde luego su propuesta gastronómica

Al estar en el tradicional barrio San Antonio los comensales pueden hacer  un recorrido por este sector de artistas e historia colonial. 

El servicio de los meseros es detallado, están atentos  en que los platos salgan a tiempo, en que la cocción sea la esperada y en que los comensales pasen un momento único en las instalaciones del Rossa Palma.  

Se preocupan por detalles como la programación musical, el volumen adecuado para propiciar la buena conversación y se han especializado en cocteles de autor, otra de las razones para visitar este espacio.

Los precios, su carta tiene precios cómodos, aterrizados a la realidad del  país. 

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Qué comer

En nuestra visita quisimos hacer un recorrido por toda la carta, no sin antes recibir de Rossa Palma una entrada de pan de maíz, caliente, recién hecha, acompañada de un dulce de caramelo de una textura suave. 

Nos dejamos tentar por un tiradito de corvina, con ají amarillo, pimiento de piquillo y aguacate, perfecto para compartir.  Las finas láminas de la corvina le otorgan similitud a un carpaccio, tienen la acidez perfecta para iniciar un recorrido de sabores.

Pedimos tres platos fuertes para conocer diferentes alternativas.  La corvina a la chorillana ofrece un lomo tierno y generoso de corvina que va montado en una cama de papa mambera (variedad de papa) y bañada en una salsa de ají amarillo. 

Pasamos al pollo en adobo peruano, sellado a las brasas, con carne jugosa  y un baño de especias que le otorgan un sabor único. Su porción es generosa y va  acompañado de ensalada fresca y una guarnición que combina fritura de papa, yuca y camote.

El tercer fuerte fue el salteado de quinoa, perfecto para quienes son vegetarianos. En esta receta la proteína la entregan los champiñones que van acompañados de zucchini, pimentón, tomaticos cherry y la novedad va de la mano de plátano guayabo y queso costeño frito. La quinoa reemplaza el arroz y ha sido cocida a la perfección.

Cerramos noche con un merengón de lulo, esas notas acidas del lulo combinan perfectamente con el dulce y melcochudo  merengue.

La presentación de todos los platos fue perfecta.  Es un lugar para recomendar.

Nota: somos un medio independiente que comparte experiencias gastronómicas. No tenemos relación comercial con los restaurantes y cafés que visitamos.

Acerca de Bethsabe Castro P 145 Articles
Comunicadora social - periodista Apasionada por las historias que inspiran. Generador de contenidos que contribuyen a la transformación y a la paz. Asesora en comunicación organizacional