Guatavita y su famosa leyenda de El Dorado

foto:Zulma Cuervo

Laguna del Cacique Guatavita

Por Zulma Lucía Cuervo Plazas
 
Hace muchísimos años, la profesora Elvira (de cuyo apellido no me acuerdo, pero quien fue muy significativa en mi vida ya que fue una excelente maestra) nos contó a un grupo de niñas la Leyenda de El Dorado en Guatavita.
De como un cacique se bañaba en oro y llegaba a una laguna a ofrecerle a su Dios ofrendas en ese material.
También, como la codicia de unos españoles era tal, que persiguieron esos tesoros desde varios puntos: Gonzalo de Quesada, Sebastián de Belácalzar y otros se apresuraron a llenarse de tan notables riquezas de los indígenas chibchas.
Muchos años después tuve la fortuna de ir a conocer esa laguna de la famosa leyenda, por todos conocidos como la Laguna de Guatavita, pero cuyo nombre correcto, según Luis Carlos, el guía de la CAR, es Laguna del Cacique de Guatavita.
La razón de la aclaración es sencilla: este hermoso paraje colombiano queda en el municipio de Sesquilé, vecino de Guatavita, en el departamento de Cundinamarca y muy cerca de Bogotá, a casi dos horas de la capital (dependiendo el trancón de la salida en la Autopista Norte).
Para los que tienen vehículo particular, se puede parquear fácilmente en un predio vecino a la entrada del parque (el costo es de $4000).
Para los que andan como yo, en bus, pueden abordarlo en el Portal Norte de Transmilenio o en el puente de la Calle 182 con Autonorte con destino a Guatavita (hay como unas siete empresas que van para esos lados) y tiene un costo de $9000.
Si van en fin de semana (viernes, sábado, domingo o festivo), desde Guatavita sale un servicio de bus a la laguna que lo lleva ida y vuelta por $14.000.
Si la visita es entre semana (no abren el lunes a menos que sea festivo), se paga un servicio expreso que vale $60.000 o puede ir caminando, pero advierto que la caminata es larga (mínimo hora y media y en carretera sin andén y en partes destapada). Yo aproveché el servicio de bus.

De recorrido por la reserva

El recorrido dura casi una hora desde Guatavita hasta la entrada a la Reserva Forestal Protectora – Productora Laguna del Cacique de Guatavita y Cuchilla de Peña Blanca.
Guatavita y su leyenda de El Dorado

foto:Zulma Cuervo

Les recomiendo llegar temprano. La atención empieza a las 9:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. Hacen recorridos para grupos de 25 personas y salen cada 20 minutos.
El lugar es administrado por la CAR y el ingreso cuesta $12.500 para los que no somos de la zona (Sesquilé y Guatavita), $2000 para los oriundos y $17.500 para extranjeros.
Se puede llevar comida, pero se debe consumir antes de empezar el recorrido o a la salida del parque.
Esto con el fin de no ensuciar el parque, poder caminar con buena velocidad y evitar que alimentos que caigan sean consumidos por la fauna local.
Tampoco se pueden llevar mascotas (primero, para evitar que se pierdan, y segundo, porque los perros -especialmente- marcan su territorio con orines y eso ahuyenta a los animales de la reserva).
Se puede llevar bebida para el camino. A la entrada y a la salida del parque hay sitios para comer, pero nada del otro mundo (arepas, mazorcas, pasteles, etc.).

Luis Carlos, el guía

Hicimos un recorrido de un poco más de una hora con las paradas.
Luis Carlos, el guía, nos contó muchas cosas: esas tierras eran pobladas por los chibchas, el jefe vivía en Sogamoso, pero viajaba hasta este territorio sagrado a hacer sus ofrendas.
El oro no era de la zona, lo conseguían a través del trueque con otras comunidades (lo cambiaban por sal, que sí abundaba por allá).
El cacique llegaba cubierto de oro y sus súbditos tiraban ofrendas a la laguna. La ceremonia duraba días.
Para llegar al centro de la laguna lo hacía en una balsa y allí se bañaba.
La representación de esto está en el Museo del Oro y es la pieza más representativa de nuestra historia indígena.
Dicen que había tres piezas de este tipo: una encontrada por un extranjero, otro por un local de la zona que la vendió y hoy es muy rico y la que se rescató y está en el museo.
Guatavita y su leyenda de El Dorado

foto:Zulma Cuervo

La ceremonia de la leyenda era fastuosa y duraba varios días. Los indígenas crearon toda una leyenda alrededor de ella.
A consecuencia de eso, el saqueo de la laguna fue inmisericorde. Españoles, alemanes, ingleses y los mismos colombianos hicieron de todo para sacarle todos sus tesoros. Incluso abrieron un boquete y desaguaron la laguna.
Y como en todo lugar, antes de volverla reserva, hacían asados acabando con los árboles, lavaban carros en estas aguas que alguna vez fueron sagradas para nuestros antepasados.
Para protegerla de la depredación, el Estado colombiano la volvió reserva natural en 1993 y la tuvo cerrada por varios años, mientras se recuperaba su entorno. Hoy se puede visitar, pero con supervisión.
En cuanto al pueblo de Guatavita, el original se hundió hace 50 años para dar paso al embalse de Tominé.
Se puede hacer parapente o buscar algún sitio público de embarque para el embalse.
También hay una plaza de postres, una delicia!
Recomendaciones:
* Es mejor ir en fin de semana, para que salga más barato el transporte a la laguna.
* Recuerda que la reserva no la abren el primer día hábil de la semana.
* Más información en la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca www.car.gov.co
* De regreso a Bogotá, desde Guatavita, hay bus hasta las 8:00 p.m.