Hacienda Venecia, sabor vallecaucano

Hacienda Venecia sinónimo de gastronomía tradicional 

Ginebra es sinónimo de música porque en este municipio vallecaucano anualmente se celebra el Festival de Música Andina Mono Núñez. También es un destino gastronómico en donde propios  y turistas disfrutan de platos propios como el sancocho de gallina, el arroz atollado ginebrino, las marranitas y los aborrajados.

En el kilómetro 2, de la vía central a Ginebra, se encuentra un sitio campestre que está lleno de tradición e historias.  En la cocina hay troncos de leña que van cociendo lentamente la gallina y el pollo, con ingredientes como el azafrán de raíz, el plátano, la yuca y desde luego hierbas como el cilantro y el cimarrón.

Hacienda Venecia, sabor vallecaucano

En el kilómetro 2, de la vía central a Ginebra, se encuentra un sitio campestre que está lleno de tradición e historias

Afuera está Néstor Ocampo Vanegas, su propietario; recibe con cordialidad, pasa de mesa en mesa preguntando cómo está el servicio, qué tal la comida y también recomendando  delicias como el aborrajado “que debe ser hecho con un plátano maduro maduro, pero en buenas condiciones”.

Mientras tanto en la cocina el proceso no se detiene, cucharones de palo son los encargados de revolver una y otra vez el sancocho,  “ese es uno de los secretos para que el sancocho tenga ese color verdecito y el punto de espesor” dice Néstor Ocampo.

De la agricultura a la gastronomía.

Dice Néstor Ocampo que ellos siempre fueron agricultores, pero que a mediados de los 80 con la apertura económica del presidente César Gaviria la vida les cambió. “La agricultura se acabó y a nosotros nos tocó buscar otra alternativa, al estar ubicados al lado de la casa del Mono Núñez, ser amigos y vecinos, ellos nos invitaron a que les siguiéramos los pasos con el restaurante y así pusimos a funcionar en el 87 la idea.  En el 95 replanteamos  nuestra ubicación porque era de difícil acceso y más cuando llovía. Así que vendimos allá y nos pasamos para donde estamos hoy conservando el nombre de la Hacienda, como homenaje a mi papá” confiesa.

Se convirtieron en el segundo restaurante más grande de Ginebra, hoy cuentan con más de 400 puestos, tienen zonas verdes,  zona de juegos para niños y no paran de reinventarse sin abandonar la tradición en la elaboración de cada uno de sus platos.

Hacienda Venecia, sabor vallecaucano

Mientras los pequeños esperan su plato pueden visitar la zona de animalitos o dedicarse a pintar.

Llevan más de dos décadas conquistando paladares, “solo preparaos comida típica vallecaucana, nos esmeramos por utilizar los mejores productos y porque todo el que nos visite viva la mejor experiencia. Nuestra publicidad es el voz a voz, un cliente satisfecho siempre nos recomendará”

Todos los comensales, vallecaucanos o turistas nacionales e internacionales que los visitan siempre son sorprendidos con tostadas  de plátano que tienen como característica su tamaño,  su delgadez y que van acompañadas de un ají tropical, sin olvidar el tradicional hogao.

Quienes piden sancocho pueden tener la seguridad que es de gallina y que conserva la receta original, “a este plato no se le pone papa, siempre debe tener ese color verdoso que le dan las hierbas, debe ser hecho en leña, cocinarse durante varias horas para que alcance el punto y los sabores” dice Ocampo.

Sin alejarse de los secretos de la cocina de tradición hay innovado en la propuesta de platos, es así como una de las opciones que más llama la atención es la del sancocho de gallina  que va acompañado con chuleta de pollo. “Algunos comensales quieren la sopa, pero no desean comerse la gallina o el pollo que servimos a la brasa, entonces le entregamos la posibilidad de que se coma una chuleta, igualmente deliciosa”.

A la mesa

Una vez se ha seleccionado el menú, sus mesas comienzan a llenarse de viandas. El sancocho va acompañado de hojaldras y tostadas crujientes; arroz, aguacate y la presa que se escoja, muslo o pechuga.

Los que piden el arroz atollado, disfrutan de la auténtica receta ginebrina en donde el arroz es muy mojado, lleva tres tipos de papa que proporcionan la consistencia  y lleva carne desmechada de pollo. “En el atollado no ponemos ni chorizo, ni carne de cerdo porque en nuestro municipio preparamos así el atollado y no le ponemos cilantro sino perejil para resaltar los sabores” cuenta Néstor Ocampo.

Hacienda Venecia, sabor vallecaucano

Los aborrajados de la Hacienda Venecia son deliciosos, nosotros recomendamos que los dejes como postre, perfectos para cerrar un buen almuerzo.

El encanto de la hacienda Venecia  no solo está en sus jardines, en los sabores de la cocina tradicional de las fincas raizales en donde los hacendados invitaban a comer sancocho hace mas de 100 años, está en la magia del servicio y en la calidad de sus productos.

“Estamos ampliando la zona juegos para los niños, porque entendemos que salgan de la ciudad y deseen un plan diferente. Cuando los niños van a la mesa le tenemos un menú especial que lleva nuggets, papitas a la francesa, de postre un helado y mientras esperan, la posibilidad de que jueguen, pinten y compartan en familia” agrega el propietario de la Hacienda Venecia.

Agrega que está agradecido porque  a punta de sancocho ha podido levantar a sus hijos “los tres son profesionales,  gracias al sancocho que preparamos. Hoy abrimos los fines de semana sin cerrar ni uno sólo y entre semana prestamos el servicio si nos hacen reserva”

Así que la próxima vez que busque un lugar para disfrutar de un buen sancocho de gallina, del típico atollado ginebrino, deténgase en Venecia, deje que lo conquiste con las creaciones gastronómicas y con una hacienda en la que podrá salir de la rutina y pasar una tarde fuera de serie en pareja, amigos o familia.

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Bethsabe Castro
Comunicadora social - periodista Apasionada por las historias que inspiran. Generador de contenidos que contribuyen a la transformación y a la paz. Asesora en comunicación organizacional

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