Percusión, golpes de esperanza

Especiales CBonlinecali.com

Percusión agente de transformación en Cali

Cuando llega Alejandro Riascos a uno de los barrios de la comuna 3, los niños corren a recibirlo, ofrecen ayuda para bajar los instrumentos de percusión  y acomodarlos en el salón donde tendrán clases.

Hay 15 niños y niñas con edades entre los 5 y 15 años, todos quieren tocar un instrumento, cantar y soñar.

Percusión, golpes de esperanza

Ellos reflejan los sentimientos y pensamientos de otros niños que viven en barrios como San Pascual, El Calvario, El Hoyo, Nacional y El Piloto,  en la Comuna 3.

Comenzaron un proceso que evidencia transformación a partir de las artes, en particular con la música y los instrumentos de percusión propios del Pacífico.

“Es muy interesante conocer sus historias de vida; asimismo es gratificante saber que en la música del pacífico han encontrado un agente de cambio”, dice el músico y luthier guapireño.

En la mirada de Alejandro también están esos sueños con los que un día partió de su tierra natal.

“En ellos hay cambio, hoy son más disciplinados, su capacidad de concentración ha mejorado. Los niños ya tienen un nivel de compromiso mas alto y gracias a ello  hemos logrado que no se pierdan esos talentos”.

Mientras dicta su taller de música, aconseja a los pequeños  para que tengan presentes los valores y las buenas prácticas como seres humanos. “Les digo que estudien y que siempre tengan presente que  por mas que uno se caiga hay que levantarse y seguir el camino para alcanzar lo que se quiere”.

Tejiendo historias a punta de marimba

Lee también Tejiendo historias a punta de marimba

Vuelo musical

Los sábados en el barrio Las Américas, en el oriente de Cali, suenan a Pacífico.

Cuando el reloj  marca las 2:00 de la tarde, empieza la transformación del espacio. Instrumentos de percusión son acomodados en un semi círculo y cada niño va tomando su lugar.

Percusión, golpes de esperanza
El barrio Las Américas también vibra con la música del Pacífico. Los niños y niñas dedican varias horas a la semana para aprender a cerca de la música del pacífico

22 niños y adolescentes llegan sagradamente a cumplir la cita.

En la medida que el taller avanza, sus cuerpos dejan la rigidez, las sonrisas afloran y las voces se afinan para cantar alabaos, currulaos, bundes y jugas.

Roxana López, está atenta a la llegada de cada uno. Ella  es coordinadora cultural  e integrante de la junta de acción comunal.

Lleva una década trabajando en los procesos culturales de su barrio y siente que desde este escenario están ofreciendo alternativas para el buen uso del tiempo libre.

“En este  recorrido hemos logrado rescatar muchos niños,  llevarlos a que participen en el Petronito o a presentaciones es una recompensa por su esfuerzo y dedicación”.

Apuesta musical

Algunos confiesan que la música les permite ser más sociables, que han perdido la timidez, el mal genio y hasta esos momentos en donde un ‘diablillo’ los invita a “medir calle”.

La música transforma de manera individual y colectiva.

Pascual Caicedo, músico e instructor, sonríe, se mueve por todo el salón. Parece que estuviera bailando.

Se detiene. Primero toca la marimba, luego da golpecillos a tamboras y cununos. Agita el guasá. Está listo para empezar una nueva jornada.

Luisa Fernanda, Daniel, Juan Camilo, Laura, Gabriela, Elizabeth, Valentina hacen parte de este semillero que desea poner los pies en la tierra y aprender desde la música como ser disciplinados y comprometidos con sus sueños.

Cultura de paz

El sello humano del padre José González está latente en  la Fundación Samaritanos de la Calle.

 Él es un convencido que con ayuda integral hay posibilidades de resocializar.

Durante los últimos 19 años  tienen un sinnúmero de historias que dan cuenta de  procesos con un final feliz. Han encontrado en la cultura un camino para mejorar el  entorno de los más pequeños.

María Angelly, toca con pasión el tambor mientras sueña con crecer y convertirse en veterinaria. Luisa a sus 10 años  quiere ser doctora. Juan José y  Sara, de 7 y 6 años, desean ser músicos.

Marlon, de 14 años, descubrió en la marimba una expresión de alegría. “Hace un año estoy en clases y ya me sé varias canciones”

Confiesa que en la música del Pacífico encuentra buena compañía  mientras sueña en convertirse en policía “para ayudar a la gente”.

Bethsabe Castro

Comunicadora social - periodista Apasionada por las historias que inspiran. Generador de contenidos que contribuyen a la transformación y a la paz. Asesora en comunicación organizacional

Un comentario en “Percusión, golpes de esperanza

  • el octubre 23, 2016 a las 3:31 pm
    Permalink

    muy bonita labor la que hacen. felicitaciones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.