Tadó tierra de luthiers músicos y rios cristalinos

Tadó tierra de luthiers músicos y rios cristalinos

En San José de Tadó el viaje empieza de la mano de Jafet Andrade y  Emilio Perea, dos de los músicos y lutieres que todavía se encuentran en esta región del Chocó.

Tadó fundado en 1533 sorprende porque tiene en el margen izquierdo al río San Juan y al derecho el río Mungarrá, dos arterias que lo llenan de mística.

Tiene aproximadamente 14 mil habitantes en su cabecera municipal, la mayoría de ellos se transporta en ‘chochos’, como llaman a los carro motos en los que recorren cerca de 20 barrios (la mayoría con nombre de santos) por un costo de 1.500 pesos por pasajero, en este transporte caben hasta cinco personas.

La catedral, tan antigua como el municipio. Su arquitectura de madera forrada con lámina es un espectáculo. Conserva su belleza pero el municipio y el departamento deberán invertir en ella porque también se aprecia el deterioro y abandono de este patrimonio histórico, cultural y arquitectónico. Aun así es un lugar que vale la pena ser visitado y fotografiado.

Agrega Emilio que durante un grave incendio que vivió este municipio, “se quemó todo, pero las llamas nunca tocaron la iglesia”.

En Tadó, vale la pena sentarse en las bancas del parque y disfrutar de los bolis de ‘mil pesos’, fruta que tiene un sabor similar al Milo, o de las ‘runchas’ masitas que van repletas de queso.

Como dato curioso, los pasteles (similares a los tamales) los hacen con carne y/o pollo que han dejado en salmuera de aliños y vinagre. En vez de masa de maíz, llevan arroz, zanahoria, papa y el sofrito de los condimentos; los envuelve en las hojas de bijao y los ponen a cocinar en agua hirviendo, pero en la tienda del ‘mocho’ Jorge, en el barrio Modelo, estos son asados. Este es un plato que hay que probar.

Para recorrer

Hasta San José de Tadó se puede llegar en bus o carro particular, la carretera está en perfectas condiciones y la ruta puede ser llegando por Risaralda o desde Quibdó (a una hora en servicio público por un valor de $16.000 el trayecto). 

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Decidimos viajar en ‘chochos’ a  diferentes destinos turísticos. De la cabecera municipal el corregimiento El Tabor  donde está la vereda Arrastradero, el transporte vale $7000. Es un rio de aguas cristalinas con un charco profundo. Ver clavar a los tadoseños se convierte parte del espectáculo.  Es sitio propicio si se va a hacer un paseo de olla.

La vereda Bochoromá atrapó todos los sentimientos, la imponencia del paisaje cuando se unen los ríos San Juan y Bochoromá.

El puente colgante, las aguas cristalinas que forman una piscina tranquila que recibe a cientos de visitantes.  Ver a mujeres con sus bateas (especie de plato de madera) en donde lavan la tierra buscando las pepitas doradas y las sonrisas brillantes cuando logran su cometido, no tiene precio.

En Playa de Oro, sobre esta carretera terciaria hay establecimientos a lado y lado, en ellos ofrecen cocina típica de la región.

Nuestro recomendado es el hotel restaurante La Terraza, los miércoles son de sopa de pollo ahumando, bocachico frito, arroz, ensalada y unas deliciosas lentejas. El jugo de borojó, fantástico. El costo $12.000 pesos.

Antes de regresar a Tadó una parada  en el corregimiento el Carmelo,  se llega por una trocha vía al municipio de Bagadó , 15 minutos desde la carretera principal. Aquí el tiempo se detuvo, las casas de madera siguen reinando. Su iglesia tiene más de 600 años.

Quedó pendiente la visita al río Tadocito, cristalino que desemboca en el río San Juan en la vereda el Tapón en dónde sus agricultores bajan con banano y plátano de sus cultivos de pan coger.

Tadó, tierra de chirimía, donde se despide a los muertos con alabaos y donde la virgen de la Pobreza es inspiración para celebrar cada año fiestas patronales en su honor.