Vanessa Blum es una Baby Evolution

Vanessa Blum, emprendedora caleña

Vanessa Blum  no come cuento, revisa las tablas de valor nutricional que hay en cada alimento y quiere, desde Baby Evolution, su emprendimiento, ayudar a que las nuevas generaciones no padezcan de obesidad y estén bien alimentadas.

Cuando terminó su bachillerato ratificó que su enfoque estaría en el ámbito empresarial. Estudió negocios internacionales y mercadeo en la universidad de Loyola, en New Orleans.

Volvió al país, sus conocimientos y notas la llevaron a postularse  como asesora de proyectos en ProColombia (antiguo Proexport) donde tuvo buen desempeño y contacto interesante con la Unión Europea, que sin querer volvió a activar esos sueños de ser emprendedora. 

Vanessa Blum es una Baby Evolution

Vanessa Blum usa frutas orgánicas para la elaboración de compotas que además no llevan azúcar ni almidón. Foto: Julio Quiroga


“Apoyé a María Claudia Lacouture, en la presidencia de Proexport, ahí tuve la oportunidad de trabajar en cooperación internacional. Traían expertos holandeses, y siempre me sorprendía la forma como inculcaban la importancia de ser sostenibles;  hablaban de responsabilidad social y de que los productos fueran responsables en el medio ambiente,  con los empleados”, dice con entusiasmo Vanessa Blum.

Llevaba una vida profesional en ascenso, para muchos de sus conocidos, envidiable. Decidió renunciar, viajó a la Universidad de Columbia para realizar una maestría; los comentarios de los holandeses todavía daban vuelta en su cabeza.

Apuesta nacional

Tomar el riesgo, apostarle a una empresa que funcionara en Colombia, se convirtió en una  decisión innegociable.

Vanessa Blum es una Baby Evolution

Vanessa Blum, emprendedora caleña, busca con compotas hechas de fruta orgánica generar un bienestar en los bebés colombianos. Foto: Baby Evolution

Estudió su maestría en Nueva York; administrar empresas sostenibles y económicamente viables complementaba sus sueños. Como parte de este aprendizaje nació Baby Evolution, un emprendimiento que la tiene de nuevo en Colombia.

“He sido medio terca, en parte eso se necesita. Hablando con emprendedores llega a la concusión que uno no está siempre cien por ciento listo, hay que arriesgar, es parte del tema de ser emprendedor. Si no funciona, se cierra y se inventa otra vez. Tratar con toda la fuerza hace parte del éxito”.

Confiesa que no ha sido fácil hacer empresa en el Colombia pero generar una alternativa que tenga “un impacto positivo en la sociedad, es un motor”.


Sin secretos

El sector de alimentos le apasionó desde muy pequeña, su papá ha sido agricultor. Escogió las compotas porque el primer año de alimento, después de que los bebes dejan la leche materna, es muy importante para el desarrollo nutricional.

Investigó y encontró que los niños en Colombia no tenían opciones saludables, “porque los productos que hay en el mercado tienen poco contenido de frutas y mucho de azúcar y almidón”

Así nace Baby Evolution, con el derecho que tienen los pequeños de alimentarse sanamente.

En la universidad ganó dos premios con su idea. “Me llené de valor presenté mi emprendimiento y dije no voy a buscar trabajo, voy a trabajar mi plan b”. 

Vanessa Blum es una Baby Evolution

Durazno, manzana, pera, mango y banano frutas que hoy son usadas por Baby Evolution para alimentar a bebes colombianos. Foto: Julio Quiroga

Lo más difícil,  tuvo que enfrentar “esos miedos que uno va encontrando,  miedos que va sobrepasando con distintas alternativas. Me tocó entender la regulación colombiana, descubrir los requisitos del Invima, etc”.

Apuesta por el emprendimiento 

Tuvo tiempo de aplicar al premio Destapa Futuro y a uno de Postobón, en los dos ganó. Hoy esta caleña de 31 años, tiene su empresa, vende en 700 puntos diferentes, entre ellos en las grandes superficies.

“Duré un año y medio tratando de entrar a cadenas grandes. La gente le teme a lo nuevo; lo orgánico lo ven como muy nicho, afortunadamente las ventas nos han demostrado que es otra cosa”.

Agrega la emprendedora que se ha llevado una grata sorpresa, “los puntos de los estratos 2 son los que mas compran; las mujeres están mas empoderadas y quieren lo mejor para sus hijos”.

Siendo una joven exitosa y con trayectoria interesante,  le apuesta al país. “Ser emprendedora lo concebí siempre en Colombia, país que me encanta. Me fui para aprender de lo mejor que hay afuera y luego aplicarlo y generar trabajo aquí”

Vannesa Blum dice que las compotas que hace tienen su secreto, “son muy distintas a las que conocemos. Trabajamos cien por ciento fruta orgánica, no creemos en azúcar añadida porque ellas tienen su propio dulce y tampoco les añadimos agua. Una compota nuestra es igual a una porción de fruta, esa es nuestra promesa de valor, que bueno que otros lo copiaran”

En la tabla nutricional, ponen el porcentaje exacto de cada ingrediente, “es un objetivo de transparencia con nuestros clientes”, dice Vanessa Blum.

Todavía no están exportando, desean consolidarse mucho más en el mercado nacional.

“Las compotas que más se venden son las de manzana y pera, frutas que no tenemos, hay que importarlas. En el caso de las nuestras ya hay mango y banano orgánico. Comienza una nueva oportunidad y cultura para los cultivadores” 

About the Author

Bethsabe Castro
Comunicadora social - periodista Apasionada por las historias que inspiran. Generador de contenidos que contribuyen a la transformación y a la paz. Asesora en comunicación organizacional

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