El cerebro coordina funciones esenciales como el movimiento, la memoria, el lenguaje y la capacidad para tomar decisiones. Cuando su funcionamiento se altera, las consecuencias trascienden el diagnóstico médico y repercuten en la autonomía, la vida familiar y la calidad de vida. En ese contexto, el Día Mundial del Cerebro, que se conmemora cada 22 de julio, vuelve a poner sobre la mesa la importancia de fortalecer la prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos especializados para las enfermedades neurológicas.
Las cifras evidencian la magnitud del desafío. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 3.000 millones de personas, equivalentes a más del 40 % de la población mundial, viven con algún trastorno neurológico. Estas enfermedades son responsables de más de 11 millones de muertes cada año, lo que las convierte en uno de los principales retos para los sistemas de salud.
Entre estas patologías, el Parkinson ocupa un lugar relevante. Se trata de la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer y afecta a más de 12 millones de personas en el mundo. En Colombia, las estimaciones indican que más de 220.000 personas conviven con esta condición, caracterizada por la pérdida progresiva de neuronas productoras de dopamina, un neurotransmisor indispensable para controlar el movimiento.
Con tecnología impulsan tratamientos
Como consecuencia, quienes desarrollan la enfermedad pueden experimentar temblores, rigidez muscular, lentitud en los movimientos y dificultades para caminar. Con el paso del tiempo, tareas cotidianas como escribir, vestirse, comer o desplazarse pueden convertirse en un desafío, generando también una carga importante para familiares y cuidadores.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que la salud cerebral va mucho más allá del Parkinson. Enfermedades como la epilepsia y otros trastornos del movimiento también requieren atención especializada, seguimiento permanente y estrategias que permitan preservar la funcionalidad de los pacientes durante el mayor tiempo posible.
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Con tecnología e investigación impulsan tratamientos más personalizados. El manejo del Parkinson ha evolucionado significativamente durante los últimos años gracias al desarrollo de nuevas tecnologías médicas. Tradicionalmente, los ajustes del tratamiento dependían, en gran medida, de la descripción que hacían los pacientes y sus cuidadores sobre la evolución de los síntomas. Hoy, la investigación busca ofrecer información más objetiva para apoyar las decisiones clínicas.
Una de las alternativas disponibles para pacientes cuidadosamente seleccionados es la estimulación cerebral profunda (Deep Brain Stimulation o DBS), una terapia de neuromodulación que consiste en implantar un dispositivo capaz de enviar impulsos eléctricos a regiones específicas del cerebro involucradas en el control del movimiento.
Estimulación cerebral
En Colombia ya se encuentra disponible Percept RC, un sistema de estimulación cerebral profunda desarrollado por Medtronic que incorpora la tecnología BrainSense, diseñada para registrar señales cerebrales y aportar información que permita al especialista personalizar los ajustes terapéuticos de acuerdo con la evolución clínica de cada paciente. El dispositivo también incorpora un neuroestimulador recargable cuya vida útil puede alcanzar hasta 15 años, reduciendo la necesidad de reemplazos frecuentes de batería.
“Hablar del cerebro es hablar de aquello que nos permite comunicarnos, recordar y tomar decisiones. Cuando una enfermedad neurológica altera estas funciones, el objetivo de la atención médica debe ir más allá del control de los síntomas y buscar preservar la autonomía y el bienestar de cada persona”, explicó Juan Carlos Benedetti, neurocirujano de Medtronic.
El especialista señaló que la estimulación cerebral profunda puede convertirse en una alternativa para pacientes cuyo tratamiento farmacológico ya no logra controlar adecuadamente síntomas como el temblor, la rigidez o la lentitud de movimientos. El propósito, añade, es favorecer un mayor nivel de independencia y mejorar la calidad de vida.
La evidencia también refleja el avance de esta terapia. Se estima que cerca de 200.000 personas en el mundo reciben actualmente tratamiento mediante estimulación cerebral profunda para el Parkinson. Desde 1987, Medtronic informa haber tratado a más de 180.000 pacientes en más de 70 países con esta tecnología.
Aunque la innovación ofrece nuevas posibilidades, los expertos coinciden en que el mayor impacto sigue estando en la detección temprana, el acceso oportuno a neurólogos y neurocirujanos especializados, el seguimiento continuo y la educación de pacientes y cuidadores. En una enfermedad progresiva como el Parkinson, intervenir a tiempo puede marcar una diferencia significativa en la autonomía, la funcionalidad y el bienestar de quienes conviven con este diagnóstico.