La industria del calzado vive una transformación marcada por el regreso a la artesanía, los materiales naturales y el valor del trabajo manual. Esta corriente estética, conocida como ‘Craftcore’, está ganando espacio en los mercados internacionales y posiciona a Brasil como uno de los principales referentes del diseño en esta tendencia.
Sin embargo, el fenómeno también abre oportunidades para otros países de América Latina, entre ellos Colombia, que encuentra en su tradición artesanal un terreno fértil para integrarse a esta nueva narrativa de la moda.
El ‘Craftcore’ no es solo una tendencia estética. Representa una forma de entender el diseño que prioriza las texturas orgánicas, los procesos manuales y los materiales nobles. En lugar de apostar exclusivamente por la producción industrial, esta corriente rescata el valor del oficio y la autenticidad de las piezas hechas con sensibilidad artesanal.
El Valor de lo hecho a mano
En este escenario, Brasil ha logrado consolidar su liderazgo internacional gracias a la fuerza de su industria calzadista. A través del programa Brazilian Footwear, impulsado por la Asociación Brasileña de la Industria del Calzado las marcas brasileñas han llevado al mercado global propuestas que combinan diseño contemporáneo con elementos artesanales, consolidando al país como uno de los principales exportadores de calzado en Occidente.
La estética ‘Craftcore’ se caracteriza por incorporar materiales naturales como cuero, gamuza, yute o fibras tejidas, así como detalles hechos a mano que aportan identidad a cada pieza. Costuras visibles, tramas textiles, nudos y flecos se convierten en elementos distintivos que transforman el calzado en un objeto con historia y carácter.
Brasil impulsa la tendencia en el mercado global
Las colecciones brasileñas han logrado interpretar esta estética con una mezcla de sofisticación y funcionalidad. En el calzado femenino, por ejemplo, destacan sandalias, mocasines y botas que combinan tejidos naturales con suelas de corcho y acabados texturizados que evocan una relación directa con la naturaleza.
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Las paletas cromáticas también acompañan este concepto. Tonos terracota, verdes orgánicos y azules profundos evocan paisajes naturales, mientras que blancos con apariencia textil aportan un aire artesanal y sofisticado.
En el segmento masculino, la tendencia se traduce en botas y botines con aplicaciones artesanales, zapatillas con suelas naturales y mocasines de cuero suave que priorizan la comodidad. Los colores predominantes incluyen cafés cálidos, verde oliva, gris moderno y azul índigo desgastado, que aportan un equilibrio entre tradición y contemporaneidad.
Calzado infantil
La tendencia también se refleja en las propuestas infantiles, donde los materiales naturales y los detalles artesanales se combinan con un enfoque lúdico. Sneakers y sandalias incorporan tejidos, tramas y aplicaciones en fibras orgánicas que aportan dinamismo a los diseños.
Las paletas de color suelen ser muy contrastantes: amarillos energéticos, verdes frescos, corales cálidos y azules luminosos se mezclan con tonos neutros que equilibran las combinaciones. El resultado está en las propuestas que acompañan el movimiento y la exploración de los niños sin perder estilo ni comodidad.
En la propuesta infantil, como en las colecciones para hombre y mujer la sostenibilidad se ha convertido en un factor central para la industria del calzado. En este campo, Brasil ha impulsado iniciativas como la certificación Origen Sostenible, promovida también por la Asociación Brasileña de Empresas de Componentes para Cuero, Calzados y Artefactos
Esta certificación evalúa a las empresas bajo cinco dimensiones estratégicas: económica, ambiental, social, cultural y de gestión de la sostenibilidad. Su objetivo es orientar al sector hacia modelos productivos responsables que respondan a los desafíos globales del mercado.
