600 sillas de ruedas devuelven movilidad a vallecaucanos

600 sillas de ruedas devuelven movilidad a vallecaucanos

En el Valle del Cauca, para miles de personas moverse no siempre ha sido una acción cotidiana. Desplazarse implica depender de otros, medir cada trayecto y, en ocasiones, renunciar a actividades básicas. Pero en medio de esa realidad, hay días que marcan un antes y un después. Así ocurrió en Cali, donde una jornada de voluntariado reunió historias que, sin exageraciones, hablan de cambios profundos en la vida diaria de 600 personas que recibieron una silla de ruedas.

El punto de encuentro entre necesidades acumuladas durante años y soluciones concretas que, aunque parecen simples, transforman rutinas completas se dio gracias a la Fundación Jeison Aristizábal y TRUSOT Social que trabajando unidos, están cambiando vidas.

Habitantes de municipios como Florida, Pradera, Palmira o Dagua, e incluso desde zonas del Cauca como Popayán y Timba hacen parte de los beneficiarios de un proyecto que marcó un hito en el departamento.

Transformación de entorno

El punto de encuentro, el Coliseo del Pueblo. Ahí no solo se dieron cita los beneficiarios y sus familias, también amigos y periodistas que viajaron desde municipios vecinos que fueron testigos de historias que sacan lágrimas, de historias que dejan saber qué significado tiene recibir una silla de ruedas.

Juan, no dudó en manifestar que para él la silla significaba recuperar algo de independencia. Para quienes recibieron por primera por primera vez este elemento deja ver el cambio de forma inmediato, pero también es un cambio que toca a la familia y a los cuidadores que en silencioso celebran el avance.

«Esto es una bendición, significa poder salir de casa sin cargar con el peso físico para llevarlo a una consulta médica, para sacarlo al parque a tomar aire. Realmente es una ayuda gigante», explica Martha, madre de uno de los beneficiados.

la transformación no se queda en quien la usa. Los cuidadores —madres, padres, abuelos— viven otra cara de esta realidad. Antes de una silla adecuada, muchas de sus jornadas estaban marcadas por el esfuerzo físico: cargar, sostener, improvisar soluciones. En algunos casos, esto implica dolores crónicos, agotamiento y limitaciones para trabajar o atender otras responsabilidades.

Devolver al Valle algo de lo recibido

Increíble como una silla cambia toda la rutina. Si bien las dificultades no desaparecen, si se vuelven manejables y el impacto no sólo redistribuye la carga sino que transforma los espacios.

Hoy 600 beneficiarios tienen una relación diferente con su entorno. Para TRUSOT Social, fundada por colombianos que residen en el exterior, devolver algo a la tierra que los vio nacer es una acción de reciprocidad. Los 600 beneficiados recuperan presencia, recuperan la capacidad de movilidad y también de ser parte de actividades comunitarias, poder ir al colegio y en otro caso pensar en trabajar se convierte en «pasos pequeños» que son sinónimo de avances significativos.

Lee también: E-commerce en Colombia alcanza $145 billones y adopta IA

Los líderes de esta jornada señalaron que la entrega de silla de ruedas también se extenderá a otras regiones del país, hasta completar un total de 1.000 sillas.

Para esta entrega se realizó una evaluación, acompañamiento y escucha por parte de la Fundación de Jeison Aristizábal, además cada una de las sillas donadas fueron fabricadas y ensambladas en Cali. Esto no solo responde a una necesidad social, sino que también conecta con el fortalecimiento de capacidades locales.

La jornada se convirtió en un recordatorio de que la transformación social, en muchos casos, comienza con algo tan básico —y tan poderoso— como poder moverse.