Pance: una ruta llena de sabores, pedalazos y nuevas historias

Entre montañas, bosque, río y buena mesa, la vía que conecta el sur de Cali con Pueblo Pance y Pico de Loro se ha convertido en uno de los escenarios preferidos para quienes encuentran en el ciclismo una forma de entrenar, viajar y descubrir el Valle del Cauca.

Hay rutas que se recuerdan por la dureza de sus ascensos y otras porque logran transformar un entrenamiento en una experiencia. La carretera que une el barrio Ciudad Jardín con Pueblo Pance reúne ambas condiciones. Es un recorrido que, además de poner a prueba la resistencia física, invita a descubrir uno de los paisajes más representativos del sur de Cali, donde el río, el bosque y la tradición gastronómica acompañan cada kilómetro.

Desde muy temprano, cuando la ciudad apenas comienza a despertar, este corredor recibe a centenares de ciclistas. Algunos ruedan con objetivos deportivos y preparan competencias de alto nivel; otros simplemente encuentran en la bicicleta una manera de desconectarse del ritmo cotidiano. También es frecuente ver familias, grupos de amigos y pedalistas con décadas de experiencia que siguen regresando a esta carretera porque conocen el valor de cada curva y de cada ascenso.

El recorrido hasta Pueblo Pance ronda los 12 kilómetros y, antes de continuar hacia Pico de Loro, acumula un desnivel cercano a los 450 metros. Aunque la exigencia física es constante, el entorno hace que el esfuerzo pase a un segundo plano. La vegetación gana protagonismo a medida que la ciudad queda atrás y el río Pance acompaña buena parte del trayecto, ofreciendo un paisaje que convierte la ruta en uno de los grandes referentes del ciclismo recreativo y deportivo en el Valle del Cauca.

Una carretera donde el paisaje marca el ritmo

Quien llega por primera vez suele pensar que el principal desafío será la pendiente. Sin embargo, basta completar el recorrido para entender que el verdadero atractivo está en la combinación entre naturaleza y deporte.

Conforme avanza la subida, el aire se vuelve más fresco, el ruido del tráfico disminuye y el verde comienza a dominar el panorama. La vía atraviesa un corredor rodeado de árboles, pequeñas quebradas y miradores naturales que invitan a detenerse unos minutos antes de continuar el ascenso.

En este escenario coinciden ciclistas de ruta, deportistas de montaña y clubes que utilizan la vía para fortalecer resistencia, técnica y potencia. No resulta extraño encontrarse con entrenamientos organizados o con corredores de alto rendimiento que incorporan este trayecto dentro de su preparación para competencias regionales y nacionales.

Pero más allá del rendimiento deportivo, la ruta también ofrece un espacio para compartir. Es habitual ver saludos entre quienes suben y quienes descienden, palabras de ánimo en los sectores más exigentes y pausas para registrar el paisaje en una fotografía. La bicicleta termina convirtiéndose en un lenguaje común que une a personas de distintas edades y niveles de experiencia.

Pueblo Pance, el descanso que también sabe a tradición

Después del esfuerzo llega uno de los momentos más esperados por quienes recorren esta carretera: la parada en Pueblo Pance.

Este pequeño centro poblado se ha consolidado como un punto de encuentro para deportistas y visitantes que encuentran en la gastronomía una recompensa después de la rodada. Las empanadas recién preparadas, el pandebono caliente, el champús, los jugos naturales y los tradicionales desayunos trancados que van desde los huevos revueltos con arroz, hasta la sopa de pajarilla, todos forman parte de una oferta que mantiene vivas las recetas típicas del Valle del Cauca y fortalecen la economía de pequeños negocios familiares.

Cada establecimiento aporta su propia identidad, pero todos comparten la hospitalidad que caracteriza a este corregimiento, donde el visitante encuentra un ambiente tranquilo antes de emprender el regreso o asumir un reto mayor.

Para muchos, Pueblo Pance representa apenas una escala. El verdadero desafío comienza unos kilómetros más adelante, cuando la carretera continúa hacia Pico de Loro. Allí las pendientes se vuelven más pronunciadas, las curvas exigen mayor técnica y el bosque húmedo empieza a envolver completamente el camino.

Mira el cortometraje: Expedición raíz: rutas que saben

Lugares y paisajes únicos

Precisamente esa mezcla entre exigencia deportiva y riqueza natural ha convertido este recorrido en uno de los más emblemáticos del suroccidente colombiano. “Es algo que pocas ciudades ofrecen, nada más rico que pedalear y sentir el río tan cerca, parar y refrescarte en sus aguas”, expresó Juan Carlos España. Y es que no se trata únicamente de alcCanzar la cima, sino de disfrutar un territorio donde el deporte convive con la biodiversidad y donde cada visita impulsa el trabajo de emprendedores locales que han encontrado en el turismo deportivo y rural una oportunidad de crecimiento.

Como toda vía compartida, la ruta también exige responsabilidad. Automóviles, motocicletas, habitantes del sector e incluso animales (caballos y vacas) utilizan este corredor, por lo que respetar las normas de tránsito, circular siempre por la derecha y mantener una conducción prudente son aspectos fundamentales para disfrutar la experiencia con seguridad.

Recorrer Pance es mucho más que completar una jornada de entrenamiento. Es descubrir una parte del Valle del Cauca desde una perspectiva diferente, donde el sonido del río acompaña el ascenso, el aroma del sancocho preparado en leña anuncia la llegada al destino y cada kilómetro confirma que algunas de las mejores historias también se escriben sobre dos ruedas.

Expedición raíz: rutas que saben, una coproducción de CBonlinecali y eywa studios, muestra como detrás de cada camino existe un territorio por conocer, una tradición por contar y una experiencia que vale la pena ser vivida y narrada. Si te gustó, no dudes en compartir esta historia

Redacción CBonlinecali:

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