Adiós al ‘magnate de la salsa’: José Bello

Adiós al 'magnate de la salsa': José Bello

El mundo de la salsa despide con un nudo en la garganta. La noche del lunes 22 de junio, las luces de los escenarios se apagaron definitivamente para una de las figuras más respetadas y queridas del género. José Manuel Bello Suazo, conocido internacionalmente como ‘el magnate de la salsa’, falleció a los 73 años de edad en Jacksonville, Florida, dejando un vacío imposible de llenar y un catálogo eterno que seguirá encendiendo las pistas de baile.

La noticia fue confirmada oficialmente por su esposa, la cantante y diseñadora Patricia González, a través de un comunicado en las redes sociales del artista. En el escrito, se detalló que el cantautor dominicano partió de manera pacífica, rodeado del amor de sus seres queridos, tras afrontar con valentía serias complicaciones de salud derivadas de un cáncer en la médula espinal que lo había obligado a alejarse de los escenarios.

Su familia anunció que sus exequias y últimos honores fúnebres se llevarán a cabo en Cali, Colombia. Aunque José Bello nació en la República Dominicana y se consagró en Nueva York, fue el calor del público colombiano —que lo adoptó como a un hijo propio— el que caló más profundo en su corazón.

Un cronista de barrrio

Hablar de José Bello es hablar de un cronista del barrio y del romance. A lo largo de más de cinco décadas de una impecable trayectoria artística, su voz se convirtió en la banda sonora de millones de melómanos. Sus éxitos no nacieron de imposiciones radiales; brotaron desde la base, desde los estaderos periféricos de Barranquilla y las emblemáticas discotecas de Cali, extendiéndose luego al mundo entero.

Entre sus himnos más recordados, que hoy resuenan con un tono de nostálgica gratitud, se encuentran: ‘La palabra amigo’, para muchos su obra cumbre, un canto a la lealtad y a los códigos de la vida, es un tema que la salsa de culto reseña.

Para nosotros, ‘Guerrera’, “negra que no aguanta nada, brava como la negra pantera… nunca ha conocido el miedo, sangre de fiera que cualquier que la viera diría bendito sea Dios…” una canción que no sólo tenía el golpe perfecto entre la fuerza del tambor y la dulzura de la salsa romántica. Es una de esas canciones que siempre está en programación salsera que se respete.

‘Ramona’, “cuando vuelvas a mí arrepentida y tristona no podré perdonarte linda Ramona, linda Ramona, te fuiste tierras lejanas sin importarte un detalle y me dejaste en la calle… y esas cosas no se hacen Ramona” se convirtió en una terapia de desamor en todas las pistas de baile.

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Reacciones a su partida

El eco de su partida generó un sinnúmero de manifestaciones de cariño y respeto entre colegas salseros, locutores, directores de orquesta y compañeros de tarima en el circuito de Nueva York, República Dominicana y Cali, su segundo hogar. En ellos destacan su capacidad como cantautor y su calidad humana.

“Gran artista, gran maestro, gran legado musical has dejado. Por siempre colega y amigo José bello que Dios te reciba en su seno que tenga un descanso eterno y brille para ti por siempre la luz perpetua”, Tito Murillo, cantante. Por su parte el percusionista Wilson Viveros escribió “Gratos recuerdos, descansa en paz mi hno”.

El dj James Ramírez escribió en su red social Facebook: “Descansa en paz querido amigo José, gracias por tu amistad,siempre te llevare en mi corazón”.

Un legado para la historia de la salsa

En una era donde la industria musical a menudo se rige por la inmediatez de las tendencias digitales y los arreglos prefabricados, el legado de José Bello se erige como un monumento a la autenticidad. Él representó esa época dorada donde el cantante debía ser, ante todo, un sonero; un artista capaz de improvisar, de respetar la clave y de conectar de manera genuina con el bailador de a pie.’

‘El magnate’, como le llamaban, no buscó atajos comerciales. Mantuvo viva la herencia del son tradicional caribeño, sazonada con la agresividad y el estilo de la urbe neoyorquina, logrando un equilibrio perfecto que muy pocos logran conseguir.

Hoy, la salsa está de luto, pero la clave no se detiene. Mientras en un estadero, en una disco, en una salsoteca se brinde por la lealtad con ‘La palabra amigo’, o una pareja gaste la suela de sus zapatos al ritmo de ‘Ramona’, José Bello seguirá ahí, impecable, sonriente y eterno, demostrando que los grandes hombres se marchan, pero su música se queda para siempre.

Y si se trata de legado, en las diferentes estaciones radiales no deja de sonar ‘Si nací pa guarachar’ como ese testamento que cantó y sin saber lo convirtió en parte de su testamento. Por eso al escuchar “si nací para guarachar, voy a morir guarachando… y si nací para cantar, yo quiero morir cantando”, es esa canción que refleja cómo vivió. Recientemente había escrito en sus redes sociales “No es un adiós, tan solo es un hasta pronto, porque yo nací pa’ guarachar”.