Diabetes en Colombia: el enemigo silencioso de millones

Diabetes en Colombia: el enemigo silencioso de millones

La diabetes avanza sin hacer ruido. Puede desarrollarse durante años en el organismo y comprometer distintos órganos antes de que una persona reciba un diagnóstico médico. En Colombia, esta enfermedad representa un reto mayúsculo tanto para el sistema de salud como para la sociedad: según la Cuenta de Alto Costo, al cierre de agosto de 2025 se reportaron 2.597.719 casos, mientras que la Federación Internacional de Diabetes (FID) estimó cerca de 3,03 millones de adultos afectados en el país durante 2024.

Uno de los flancos más críticos es el subdiagnóstico. La FID calcula que el 16,2 % de los adultos con diabetes en Colombia ignora que padece la condición. A nivel global, la cifra asciende a unos 250 millones de personas sin detectar, de un total de 589 millones de adultos afectados.

Para los expertos, el desafío va mucho más allá de ponerle cifras al problema. Exige que la ciudadanía identifique sus factores de riesgo, entienda la urgencia de los controles médicos y dimensión las consecuencias de un manejo tardío o inadecuado.

“Tenemos que ser más proactivos en la búsqueda de la población en riesgo. Es fundamental promover el tamizaje temprano y que las personas comprendan la importancia de realizarse los exámenes correspondientes”, explica el doctor José Luis Torres, presidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo (ACE).

El combo que alimenta la enfermedad desde la infancia

A este panorama se suma un estilo de vida cada vez más propenso al riesgo. El consumo habitual de ultraprocesados, bebidas azucaradas, dietas desequilibradas y el sedentarismo son los principales detonantes de la diabetes tipo 2. La preocupación de los especialistas se extiende con fuerza a niños y adolescentes, en quienes el sobrepeso y la obesidad siembran el terreno para complicaciones futuras.

El problema se agrava por factores modernos como el uso excesivo de pantallas, que reduce el movimiento diario de las nuevas generaciones. Ante esto, la ACE enfatiza en la necesidad de blindar la educación alimentaria desde las aulas y los hogares.

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Las consecuencias de la enfermedad superan con creces el nivel elevado de azúcar en la sangre. Si no se controla a tiempo, la diabetes puede desencadenar infartos y accidentes cerebrovasculares, daño renal irreversible, pérdida de visión, lesiones en los nervios y amputaciones. Solo en 2021, la OMS atribuyó directamente a esta condición 1,6 millones de muertes en el mundo, además de otras 530.000 por enfermedad renal asociada.

Otros obstáculos a vencer

Combatir la diabetes también implica luchar contra la desinformación digital. Las redes sociales suelen propagar recomendaciones sin rigor científico que confunden a los pacientes y los inducen a tomar decisiones peligrosas para su salud.

Además de la falta de conciencia ciudadana, el sistema enfrenta barreras estructurales de acceso a consultas especializadas, medicamentos y pruebas diagnósticas, así como dificultades para garantizar la continuidad de los tratamientos.

Para hacerle frente a este escenario, la Asociación Colombiana de Endocrinología actualizó recientemente sus guías de práctica clínica —tras diez años sin modificaciones— con el fin de optimizar el diagnóstico, el seguimiento y un abordaje integral que no solo mire la glucosa, sino también la salud cardiovascular, renal y el control de peso.

El llamado de los especialistas es claro: no subestimar los factores de riesgo ni esperar a que aparezcan los síntomas graves. La prevención, la detección oportuna y la educación en salud siguen siendo las herramientas más poderosas para transformar la calidad de vida de millones de colombianos.

Es así como cada 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una fecha instaurada por la Federación Internacional de Diabetes (IDF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el propósito de concienciar a la población sobre esta enfermedad crónica, considerada de mayor crecimiento en el mundo. La jornada coincide con el natalicio de Frederick Banting, uno de los científicos que participó en el descubrimiento de la insulina, el avance que transformó el tratamiento de la enfermedad.