Colombia te conecta con la naturaleza.

Colombia te conecta con la naturaleza.

Por Zulma Cuervo
Especiales

Si estás buscando nuevos sitios de Colombia para conocer, te invito a que visites el norte de Caldas y el sur de Antioquia, específicamente los municipios de Norcasia y San Francisco, que cuentan con joyas de la naturaleza que te conectan con un ambiente fascinante.


Norcasia es un municipio en el nororiente de Caldas cuyo nombre nace de la referencia de que se encontraba casi al norte de San Agustín. Cuenta con una riqueza hídrica y paisajística desconocida por muchos. Es una zona ideal para los deportes acuáticos como el tubbing, el canotaje y el bodyrafting.

Mi experiencia fue en la práctica de este último deporte en el río La Miel, afluente que está regulado por una hidroeléctrica operada por Celsia. Para poder acceder a este espacio, te puedes conectar con los emprendimientos locales de turismo que hay en Norcasia. En mi caso, llegué a la zona gracias a un paquete turístico adquirido desde Cali con Viajes Che.


Del parque central sales en un transporte local (una camioneta adaptada con asientos en el platón) que te lleva hasta una finca donde salen las balsas que te llevan río arriba. Luego, dada la instrucción de los operadores, puedes meterte al agua e ir río abajo disfrutando del agua y la naturaleza. El paseo incluye parada para almorzar fiambre.
En este mismo pueblo se puede ir al río Manso y a la cascada La Clara.


‘Puebliando’ en el sur de Antioquia


El suroriente de Antioquia es tristemente conocido por ser la zona de descanso del extinto Pablo Escobar. En Doradal, corregimiento de Puerto Triunfo, queda la célebre Hacienda Nápoles, conocida por albergar un zoológico con animales traídos desde África, causando un impacto grave al medioambiente local.


Los lugareños, sin embargo, han sabido aprovechar las maravillas naturales de la zona para atraer a los turistas interesados en pasar un rato de esparcimiento con actividades relacionadas con caminatas o chapuzones en el agua.
Es precisamente el cañón del río Claro una reserva espectacular donde se puede interactuar con la aventura que traen diferentes actividades como el rafting, el canopy, senderismo o espeleología (exploración de cuevas).


En el caso del rafting, que fue la experiencia que viví, el nivel de esfuerzo es bajo, lo que lo hace apto para todos. Sin embargo, los operadores turísticos advierten que quienes tengan miedo a esta clase de aventura, mejor se abstengan de hacerla, especialmente para los que sufren de claustrofobia o le temen a la oscuridad, dado que generalmente este paseo incluye la visita a las cuevas (yo fui a la del Cóndor) donde moran los guácharos, unas aves bastante bullosas debido a que son muy territoriales y con el graznido ensordecedor obligan a quienes se adentran a estos lugares a avanzar con rapidez.


En la reserva río Claro hay alojamiento, se puede hacer canopy (un plan emocionante porque se hace un recorrido por encima del río), se visita el Templo del Tiempo (caverna de estalactitas y estalagmitas) y se puede aprovechar un rato de baño en las playas de Mármol o del Manantial.


Esta es una zona rica en mármol, que actualmente es explotado por varias empresas de materiales para la construcción.  


Para rematar el paseo por esta zona, Doradal cuenta con un barrio que se llama Aldea Doradal, pero es más conocido como el Santorini colombiano por su semejanza en la arquitectura con la isla griega. Sus casas blancas con puertas, ventanas y cúpulas azules y adornadas con jardines. Tiene varios hoteles que son de ensueño.